Micro relato: “Sobre la facilidad de la inocencia”

29 11 2013

pluma¿Somos infantiles o qué? Hoy he abierto el periódico así, “al tun-tun” y ¿qué me encuentro?, el caso de Rosario Porto y su marido Alfonso Basterra y; después de leer el artículo, se me ocurre pensar que cuando adoptamos un niño, hay que ser muy conscientes de dónde nos metemos.

No quisiera  que esto se interpretara como que estoy en contra de la adopción, todo lo contrario. Lo que quiero decir es que el tiempo es largo, los sentimientos mudables, que la salud del niño no está asegurada y que las circunstancias pueden cambiar, tanto para uno como para el otro. Lo que quiero decir es que, si las cosas se torcieran, no hay escapatoria posible.

Y es que, en esos casos sería muy humano preguntarse: ¿quién me mandaría a mí adoptar un niño, con lo tranquilo que estaba yo? Teniendo en cuenta la frivolidad con que últimamente nos separábamos, creo oportuno decir que de un hijo no te puedes “divorciar“. No ya porque crea que pudiéramos hacer lo mismo que esta pareja, sino porque hay muchas maneras de quitar la vida a un niño y, una de ellas, es haciéndole sentir que no es deseado. Haciéndole sentir a esa personita que es una molestia y que no es amado.

Y es que, en algunas ocasiones no se manda en los sentimientos, ¿verdad?…

 

Colaboración de: Venancio Rodríguez

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29 11 2013
comentario

estoy de acuerdo con lo que escribes, ser padres es un compromiso para toda la vida, con los hijos propios y con los adoptados.

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